El juicio por la muertë de Diego Armando Maradona ha sufrido un vuelco determinante tras descubrirse que la junta médica encargada del caso evaluó pruebas de salud pertenecientes a su padre, «Don Diego» Maradona (fallecidø en 2015), y no al astro del fútbol. El hallazgo se produjo durante el interrogatorio al nefrólogo Hernán Trimarchi, uno de los 11 peritos que integraron el equipo técnico.

La revelación pone en duda las bases del dictamen con el que se buscaba probar que la atención médica prestada en los últimos días del jugador fue deficiente. La inclusión de exámenes que no corresponden a la víctimâ altera de forma drástica el curso de la causa, en la que varios profesionales están procesados por homicidiø simple con dolo eventual.

Las reacciones en el fuero judicial han sido inmediatas, con duras críticas de las defensas y advertencias de la fiscalía. El fiscal Patricio Ferrari ha solicitado medidas urgentes para esclarecer si la mezcla de los estudios respondió a un simple error administrativo o a una conducta deliberada que podría revestir consecuencias penales.

Ante la gravedad del hallazgo, el tribunal suspendió las actividades ordinarias para requerir la documentación clínica original. El proceso se extenderá mientras las autoridades auditan la validez de los dictámenes presentados, con el fin de determinar qué partes del informe quedan anuladas y cuáles mantendrán su valor probatorio.

Foto cortesía Diego Armando Maradona

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