Respirar es un acto tan automático como vital, pero pocas veces pensamos en los órgânos que lo hacen posible. Los pulmones, protagonistas silenciosos del sistema respiratorio, trabajan sin descanso para oxigenar cada célula del cuerpo y eliminar el dióxido de carbono que generamos.

Sin embargo, factores como la contaminación, el sedentarismo o ciertos hábitos alimenticios pueden afectar su funcionamiento y favorecer la acumulación de mucosidad o el desarrollo de enfêrmêdades respiratorias. Cuidar de ellos no requiere grandes esfuerzos, sino pequeños gestos diarios que pueden marcar la diferencia.

El deporte regular no solo fortalece músculos y corazón, también mejora la eficiencia pulmonar. Actividades como caminar, nadar, correr o incluso bailar incrementan la frecuencia respiratoria, obligando a los pulmones a trabajar más y facilitando una limpieza natural de los conductos. Además, mejora la oxigenación de todo el cuerpo y reduce el riesgo de infeccïones respiratorias.

Frutas rojas, cúrcuma, jengibre, nueces o aceite de oliva virgen extra son algunos de los ingredientes que ayudan a combatir la inflamación de las vías respiratorias. Este tipo de dieta no solo mejora la función pulmonar, sino que también alivia la sensación de pesadez en el pecho y reduce la frecuencia de infeccïones.

La terapia de vapor es una técnica sencilla y efectiva que consiste en respirar vapor de agua caliente para abrir las vías respiratorias. Este método ayuda a aflojar la mucosidad acumulada, facilitando su expulsión. El eucalipto ha sido utilizado durante siglos por sus propiedades descongestionantes y antibacterianas. Añadir unas hojas secas o unas gotas de aceite esencial de eucalipto al agua caliente potencia los efectos de la inhalación de vapor.

Con información de: Infosalus

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