Un grupo internacional de arqueólogos logró identificar en el fondo del mar Mediterráneo importantes restos del Faro de Alejandría, una de las siete maravillas del mundo antiguo que permaneció desaparecida durante más de 1.600 años. El descubrimiento se realizó en el puerto oriental de Alejandría, donde los investigadores localizaron 22 grandes bloques de piedra que formaban parte de la estructura original del monumento.

Las piezas recuperadas corresponden a elementos arquitectónicos de gran tamaño, entre ellos partes de la entrada monumental del faro como dinteles, jambas y enormes losas de piedra. Algunos de estos bloques alcanzan pesos de varias decenas de toneladas, lo que evidencia la impresionante escala de esta construcción considerada una de las mayores obras de ingeniería del mundo antiguo.

El faro fue levantado en el siglo III antes de Cristo durante el reinado de Ptolomeo II Filadelfo y se ubicaba en la isla de Faros, frente a la costa de Alejandría. Con una altura superior a los 100 metros, su luz servía como guía para los barcos que se acercaban al puerto, convirtiéndose durante siglos en un punto de referencia clave para la navegación en el Mediterráneo.

Con el paso del tiempo, varios terremotos ocurridos entre los siglos XIII y XIV provocaron el colapso definitivo de la estructura. Parte de las piedras del faro fueron reutilizadas posteriormente para levantar la Ciudadela de Qaitbay, una fortaleza construida en el mismo lugar donde se encontraba la antigua maravilla.

El hallazgo forma parte del proyecto científico internacional PHAROS, impulsado por el Centre National de la Recherche Scientifique junto al Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto y la Fundación Dassault Systèmes. Los investigadores trabajan ahora en el escaneo digital de los bloques recuperados para recrear un modelo tridimensional que permita reconstruir virtualmente cómo era esta emblemática estructura que marcó la historia de la arquitectura y la navegación en la antigüedad.

Con información de: AS

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