Las hemorroïdes constituyen una de las dolencias más comunes en el ámbito de la proctología. A pesar del pudor que muchas veces acompaña su diagnóstico, se trata de una condición médica que cuenta con diversas alternativas terapéuticas, desde tratamientos conservadores hasta intervenciones quirúrgicas especializadas.

Estas estructuras son, en realidad, almohadillas vasculares presentes de forma natural en el canal anal, cuya función es ayudar en el cierre y la continencia. El problema se produce cuando estas se inflaman o se deslizan hacia el exterior. Se distinguen entre hemorroides internas, no visibles en las primeras fases y que suelen manifestarse con sângrados, y externas, cubiertas por piel y susceptibles de trombosarse, lo que provoca un dolor intenso.

En cuanto al tratamiento, el doctor aclara que no siempre se requiere una intervención quirúrgica. Muchas veces, con medidas conservadoras se logran buenos resultados. Estas incluyen una dieta rica en fibra acompañada de una adecuada ingesta de agua, mejoras en los hábitos higiénico-sanitarios para evitar el esfuerzo durante la defecación y la aplicación de pomadas específicas o medicamentos venotónicos destinados a fortalecer las paredes de las venas. Si estas soluciones no logran el efecto deseado, existen distintas opciones quirúrgicas según el tipo y grado de las hemorroides.

«Gracias a la experiencia acumulada y al trabajo en equipo, hemos logrado que la cirugía de hemorroïdes deje de asociarse con un proceso doloroso y traumático. Hoy podemos hablar de resultados extraordinarios que mejoran la calidad de vida de nuestros pacientes. Un diagnóstico temprano permite un tratamiento más sencillo, menos agresïvo y con mejores resultados», concluye Die Trill.

Con información de: El Portal de la Salud

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