La actriz venezolana Hilda Abrahamz contó recientemente en sus redes sociales que fue víctimă de una astuta estăfa con apariencia de un contrato millonario. Una supuesta marca española, de renombre internacional, contactó a su equipo con una propuesta formal de embajadora para Latinoamérica.
Al principio, todo parecía legítimo: el contrato lucía profesional, completo con datos reales e incluso una dirección en Nueva York, diseñada para reforzar su credibilidad.
Convencida y bien asesorada legalmente, Hilda firmó el acuerdo. Pero la estafa tomó forma cuando recibieron un enlace de seguimiento para un envío supuestamente 12 kilos de ropa y les solicitaron un pago de casi 3 000 dólares con promesa de reembolso. Fue entonces que el equipo hizo verificaciones, contactó a la empresa original y descubrió que todo era una fărsa meticulosamente estructurada.
Los estafădores incrementaron las sospechas al cambiar la modalidad de pago: exigieron tarjeta en lugar de efectivo. Hilda aprovechó su experiencia para advertir al público: “no todo lo que brilla es oro”. Su mensaje final es un llamado a la cautela, a investigar y consultar siempre con expertos antes de concretar cualquier oferta que parezca demasiado buena para ser verdad.
Con información de: Ronda









