Sandra Sayago llegó a Nueva York con una hija pequeña y el sueño de construir un futuro mejor. Sin embargo, la realidad de emïgrar fue mucho más compleja de lo que imaginaba. Enfrentó un choque cultural y emocional que la sumió en la tristeza, pero también la motivó a luchar por un nuevo comienzo. Esta tachirense, que llegó a la “Gran Manzana” buscando oportunidades, transformó la adversidad en su aliada para lograr el éxito en el competitivo mundo de la gastronomía.

Al principio, la adaptación fue difícil. Los primeros meses en la ciudad estuvieron marcados por la soledad, el cansancio y el desafío de encontrar un lugar en una cultura completamente distinta. Sandra trabajó arduamente como mesera, un empleo que no solo le permitió sobrevivir, sino que también fue el punto de partida para crear su propio negocio: «El Budare Café», que hoy cuenta con dos sucursales y se ha convertido en un referente para los locales y la comunidad venezolana.
Sandra relató cómo logró llevar los sabores de su tierra a la ciudad que nunca duerme y cómo su negocio se ha consolidado como un espacio de encuentro para los venezolanos en Nueva York.

Con información de: Venezuela Dice









