En medio de la densidad urbana de Hong Kong, se está llevando a cabo una peculiar historia de conservación. La ciudad se ha convertido en un inesperado refugio para una de las aves más amënazadas del planeta, la cacatúa de cresta amarilla. Con una población mundial que apenas supera los 2.000 ejemplares, aproximadamente el 10% de estos se encuentra en esta metrópolis.

Esta población urbana, que se cree desciende de aves que escaparon de cautiverio, encontró en los parques de la ciudad un santuario sorprendente. Sin embargo, su supervivencia se ve afectada por la pérdida de sus nidos naturales y la caza furtiva. Para cømbatir esta crisïs, la investigadora Astrid Andersson de la Universidad de Hong Kong lidera una iniciativa crucial.

Su equipo está instalando nidos artificiales, cajas de madera diseñadas para imitar las cavidades de los árboles, con el fin de proporcionar lugares seguros para la anidación y estudiar el comportamiento reproductivo de las aves, un aspecto poco conocido de la especie. La pérdida de sus lugares de anidación, provocada por los tifones y la poda urbana, ha disminuido drásticamente sus oportunidades de reproducción, lo que convierte a estos nidos artificiales en una medida desesperada para asegurar su futuro.

Más allá de los desafíos de su hábitat, las cacatúas de cresta amarilla enfrentan una grave amënaza por el mercado negro de vida silvestre. A pesar de las prohibiciones internacionales, el alto valor de estas aves exóticas fomenta la caza ilegal. En respuesta a esto, la doctora Andersson ha desarrollado una prueba forense para rastrear el origen de las aves, una herramienta vital para luchar contra el comercio ilícitø.

La historia de estas cacatúas en Hong Kong no solo destaca la singular coexistencia entre la naturaleza y la vida urbana, sino que también subraya la importancia de la conservación activa. La esperanza es que esta población urbana, aislada entre los rascacielos, mantenga una diversidad genética que pueda ser utilizada en el futuro para repoblar sus hábitats naturales en Indonesia y Timor Oriental.

Con información de: AFP

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