Un nuevo estudio realizado por investigadores del Massachusetts General Brigham, y colaboradores internacionales, revela que los horarios de comida, especialmente el desayuno, pueden ser un indicador crucial de la salud en adultos mayores. La investigación, publicada en Medicine Communications, sugiere que los cambios en estos patrones, particularmente el hecho de retrasar la primera comida del día, se asocian con un mayor riesgo de problemas de salud y mortalidad prematura.

Estos hallazgos destacan la necesidad de prestar más atención a los hábitos de comida a medida que envejecemos. El equipo analizó datos de casi 3,000 adultos británicos durante más de dos décadas, descubriendo que los horarios de comida tienden a modificarse de manera gradual con la edad. El Dr. Hassan Dashti, autor principal del estudio y nutricionista del Hospital General de Massachusetts, señaló que retrasar el desayuno se relaciona con problemas de salud física y mëntal, como deprësión, fatiga y enfermëdades bucales.

Además, este patrón se vinculó consistentemente con un aumento en el riesgø de mortalidad durante el período de seguimiento. El Dr. Dashti enfatizó que estos cambios en el horario de las comidas podrían servir como una señal de alerta temprana sobre el estado físico y mental de una persona. Observar variaciones en estos hábitos podría ayudar a los médicos y pacientes a detectar problemas subyacentes de manera anticipada.

El estudio también identificó factores que influyen en estos cambios, como la dificultad para preparar alimentos, un sueño más lento y la predisposición genética a ser una persona noctámbula.

Con información de: El Debate

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