La reserva natural de la Laguna de Fuente de Piedra en España, revivió el 9 de agosto una de sus tradiciones más emblemáticas: el anillamiento de pollos de flamencos. Después de dos años sin actividad reproductiva debido a la sequía, las lluvias primaverales de este año han permitido que el humedal recupere su nivel de agua, creando las condiciones perfectas para la nidificación.

Este evento, que convierte al municipio en un centro de conservación ambiental, marca el regreso de un espectáculo natural muy esperado tanto por los especialistas como por los habitantes locales. El éxito de la temporada de cría ha superado todas las expectativas. En el marco del 40 aniversario del anillamiento, la reserva ha registrado una cifra récord de 36,900 parejas reproductoras, resultando en el nacimiento de más de 22,700 pollos.

Este es el mejor dato documentado desde que se iniciaron los registros en 1986, lo que eleva el total de flamencos nacidos en el humedal a más de 257,000 en las últimas cuatro décadas. La lámina de agua de 54 centímetros de profundidad fue crucial para el éxito de la nidificación, demostrando la vital importancia de las condiciones hídricas para la supervivencia de la especie.

Durante la jornada de anillamiento, se contó con la participación de la consejera de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, Catalina García, quien destacó la colaboración de un «equipazo» de 400 voluntarios. Gracias a su esfuerzo, se logró anillar a 600 pollos, un hito que contribuye al monitoreo y la investigación de la población de flamencos. La consejera enfatizó que la actividad cumplió múltiples objetivos, incluyendo la conservación, la educación ambiental y el fomento del voluntariado, resaltando la relevancia de la laguna como un punto clave para la biodiversidad.

La Laguna de Fuente de Piedra es un ecosistema de gran valor, reconocido con la designación de Lista Ramsar como uno de los humedales más importantes a nivel mundial para el flamenco común. Su estatus como Zona de Especial Conservación (ZEC) y Zona de Especial Protección de Aves (ZEPA) subraya su papel fundamental en la protección de esta especie y de otras aves acuáticas. El éxito reproductivo de este año reafirma la importancia de la reserva como un refugio vital para la vida silvestre y un ejemplo de conservación en la región.

Con información de: La Opinión de Málaga

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