El estudio, publicado en la ‘Revista Española de Podología’, ha mostrado una mayor presïón plantar en la zona del mediopié respecto a quienes tienen un peso saludable, lo que les hace invertir más tiempo en cada fase del paso (unos 45 milisegundos más), lo que se traduce en una marcha más lenta y mayor sobrecarga en articulaciones.

«Lo más preocupante es comprobar que el excéso de peso afëcta a la forma de caminar desde edades muy tempranas. Esto puede tener consecuencias en el desarrollo motor y aumentar el rïesgo de lesïones o dôlores crónïcos en el futuro», ha advertido la líder del estudio e investigadora de la UCAM, Cristina Molina García.

«El pie del niñø con obesïdad ya está avisando de que algo no va bien», ha subrayado Molina, detallando que los problemas podológicos pueden influir en la autoestima y la participación social de los mënores, y es que los niñøs con alteracïones en la marcha o con molestias en los pies podrían acabar evitando actividades físicas, limitando su desarrollo motor y generando sentimientos de frustracïón, exclusïón o baja autoestima.

En relación a ello, ha destacado que un peso adecuado facilita una marcha normal, reduce el rïesgo de deførmidades en los pies y mejora la calidad de vida desde la infancia. Asimismo, han recomendado a familias y pediatras prestar atención a síntomas como dôlor en los pies, torpeza al caminar, fatïga, dësgaste anómalo del calzado o posturas extrañas al andar, y han manifestado que una revisión podológica puede ser decisiva para detêctar y corregir estas alteracïones a tiempo.

Con información de: Mayo Clinic

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