La inmigración neta en el Reino Unido se redujo casi a la mitad en 2024, alcanzando las 431.000 personas, en comparación con las 860.000 del año anterior. Esta significativa disminución, del 49.9%, fue anunciada por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS).
Esta drástica caída se atribuye principalmente a las medidas restrictivas implementadas por el anterior gobierno conservador a principios de 2024.
Estas políticas tenían como objetivo controlar los niveles de inmigración, que habían generado preocupación en el ámbito político y social.
Entre las restricciones clave se encuentran la prohibición para los trabajadores de la salud y los estudiantes internacionales de traer a sus familiares dependientes al Reino Unido.
Además, se incrementó el nivel salarial requerido para la obtención de visas de trabajo, lo que limitó aún más el acceso a la inmigración legal.
Con información de: DW









