Las autoridades de Juneau, Alaska, han ordenado la evacuación preventiva de más de 1.000 residentes debido a la inminente inündación del río Mendenhall. La alerta se emitió tras la liberación súbita de miles de millones de galones de agua desde el Suicide Basin, una cuenca glaciar que se desbordó. Esta situación ha obligado a las autoridades a tomar medidas de emergëncia, incluyendo la habilitación de un refugio y el despliegue de barreras HESCO a lo largo del río para mitigar los daños.

El río Mendenhall, que se encuentra bajo constante monitoreo, podría superar su récord histórico de 4,87 metros alcanzado en 2023. Este fenómeno se ha vuelto una constante en los veranos de la región, ya que el dique natural de hielo que contiene el Suicide Basin cede ante la presión generada por el deshielo y las intensas lluvias. La situación pone de manifiesto la creciente amënaza que representan los eventos climáticos extremos en zonas glaciares.

Investigadores de la Universidad de Alaska han señalado que este tipo de inundaciones continuarán ocurriendo con regularidad durante los próximos 25 a 60 años, mientras el glaciar Mendenhall siga bloqueando la cuenca. Ante este pronóstico, la ciudad de Juneau se enfrenta a un desafío a largo plazo para proteger a su población y sus infraestructuras de futuras inündaciones.

A pesar de la recurrencia de estas inündaciones, las autoridades ya están buscando soluciones permanentes. El Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos ha iniciado estudios para desarrollar estrategias que permitan una gestión más segura del glaciar y el río Mendenhall, con el objetivo de encontrar una solución definitiva que garantice la seguridad de los habitantes de Juneau.

Con información de: EFE

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