La NASA captó imágenes de tres agujeros negros devörando estrellas masivas, que tuvieron lugar en el centro de galaxias lejanas y que fueron detectados gracias al intenso brillo que emitieron, denominado como una «huella dactilar» de luz que confirma la destrücción estelar y permite a los astrónomos estudiar la física extrema del cosmos.
Los agujeros negros supermasivos identificados en este estudio consumieron estrellas que eran entre tres y diez veces más masivas que el sol. Estas explosïones cósmicas, clasificadas como «transitorios nucleares extremos» debido a su intensidad y su ocurrencia en los núcleos galácticos, liberaron una energía comparable a la de más de cien supernovas.
Este descubrimiento no solo proporciona una ventana única para comprender la estructura y evolución de las galaxias anfitrionas, sino que también ofrece información crucial sobre cómo evolucionan las galaxias.
«Estamos superando los límites de lo que consideramos los entornos más energéticos del universo», afirmó Anna Payne, científica del Instituto Científico del Telescopio Espacial y coautora del estudio.
Con información de: DW









