Un nuevo estudio reveló una preocupante realidad para la salud pública: más del 70% de los genes de resistencia a los antibióticos conocidos están presentes en nuestra cadena alimentaria. La investigación, llevada a cabo por un equipo internacional de científicos, confirma las sospechas previas y demuestra la magnitud de este problema global. Los hallazgos subrayan la necesidad de abordar la crisïs de resistencia a los antimicrobianos.
El estudio, que analizó diversas muestras de alimentos, encontró que el 60% de ellas contenía al menos un gen de resistencia a los antimicrobianos. Estos genes confieren resistencia a antibióticos vitales, como las tetraciclinas y los macrólidos, que son cruciales para tratar infecciones tanto en humanos como en animales. Según el investigador del CSIC, Narciso Martín Quijada, los genes prevalentes identificados en los alimentos son una señal de alarma que no puede ser ignorada.
El aumento de la resistencia a los antibióticos en la producción de alimentos es un problema multifactorial, relacionado con el uso excesivo de estos medicamentos en la ganadería y la agricultura. La presencia de estos genes en la comida que consumimos a diario representa un rïesgo significativo de que las bacterias resistentes se transfieran a los humanos, haciendo que los tratamientos para infecciones comunes sean menos efectivos o, en el peor de los casos, inútiles.
Ante esta alarmante situación, los investigadores enfatizan la importancia de utilizar este nuevo conocimiento para diseñar estrategias más eficaces que regulen el uso de antibióticos en la producción de alimentos. El objetivo final es frenar la creciente crisïs de la resistencia a los antimicrobianos. Las autoridades sanitarias, los productores de alimentos y los consumidores deben trabajar en conjunto para implementar prácticas más seguras y sostenibles que protejan la eficacia de estos medicamentos que salvan vidas.
Con información de: EFE









