Evitar el consumo de alimentos y bebidas azucaradas durante el tratamiento con antibióticos contribuye a resguardar la diversidad del microbioma intestinal y la salud general de los pacientes, de acuerdo con un estudio clínico publicado en la revista Nature.
Aunque los antibióticos resultan indispensables para combatir infeccionës, su uso suele eliminar bäcterias benéficas en el sistema digestivo, abriendo paso a la proliferación imprevista de microorganismos patógenos y alterando el equilibrio biológico del organismo.
La investigación, llevada a cabo por especialistas de diversos centros estadounidenses, analizó el régimen alimentario de pacientes con cáncër de la sängre hospitalizados para someterse a trasplantes alogénicos de células hematopoyéticas.
Durante el proceso, los participantes recibieron tratamientos intensivos de quimioterapia o radioterapia y, para prevenir complicaciones, el total de los pacientes fue tratado con antibióticos. En el 80 % de los casos se administraron fármacos de amplio espectro, los cuales generan el impacto más severo sobre la microbiota intestinal.
Tras evaluar más de 9.400 comidas y analizar muestras fecales de 158 participantes, los investigadores determinaron que quienes consumieron mayor cantidad de azúcares y dulces presentaron una pérdida más pronunciada en la diversidad microbiana.
La presencia de azúcares favoreció la dominancia de cepas agresivâs como la Enterococcus faecium, un patógeno que, al apoderarse del microbioma, eleva considerablemente el riesgö de infeccïones en el torrente sanguíneo y desencadena complicaciones potencialmente mortales en pacientes inmunocomprometidos.
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