Existe una especie de mentalidad de “ojos que no ven, corazón que no siente” cuando se trata de contaminación plástica. 

Sin embargo, lo más sorprendente es que solo alrededor del 9 % del plástico del mundo se recicla. El resto termina en vertederos, incineradores o en la naturaleza . 

El destino final de una gran cantidad de plástico es el océano. En la actualidad, el equivalente a un camión de basura lleno de plástico contamina nuestros océanos cada minuto. 

Si las cosas siguen como están, los científicos estiman que en el año 2050 habrá más trozos de plástico en el océano que peces. 

Y si eso es demasiado lejano en el futuro para comprenderlo por completo, existe una manifestación más inmediata del impacto del plástico en nuestros mares. 

La contaminación de los plásticos

La Gran Isla de Basura del Pacífico está ubicada en un punto del Pacífico donde convergen las corrientes, uniendo los plásticos para formar una masa tres veces más grande que Francia. 

Parece que la producción de plástico no va a disminuir en el corto plazo; de hecho, se espera que se triplique para 2050. 

Por lo tanto, necesitamos soluciones para detener este problema; de lo contrario, la biodiversidad marina corre el riesgo de sufrir daños permanentes.

Empresas, inventores e investigadores de todo el mundo se están movilizando para abordar este problema: proyectos como Ocean Cleanup o Seabin  tienen como objetivo eliminar el plástico una vez que ya se encuentra en el océano. 

Sin embargo, se ha presentado un nuevo invento para abordar el problema del propio plástico: su no biodegradabilidad. 

Un invento revolucionario

Un equipo de investigadores japoneses ha logrado un avance significativo en la lucha contra la contaminación por plásticos al desarrollar un nuevo tipo de plástico que se disuelve completamente en el agua de mar. 

Este innovador material, creado por científicos del Centro RIKEN para la Ciencia de la Materia Emergente y la Universidad de Tokio, promete abordar uno de los problemas ambientales más acuciantes de nuestro tiempo. 

El plástico recientemente desarrollado se basa en la química supramolecular y utiliza monómeros iónicos unidos por enlaces salinos reversibles. 

Esta estructura única permite que el plástico mantenga su resistencia durante el uso y, al mismo tiempo, permita una rápida degradación cuando se expone a entornos salinos.  


Con información de: qpasamag

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