Hoy, la gestión de las plazas públicas exige buscar vías de asistencia que vayan más allá del capital humano, sobre todo cuando se trata de grandes ciudades. Muchos ayuntamientos destinan buena parte de sus recursos a mejorar las instalaciones para causar una buena impresión. Pero, por lo visto, al menos en Latinoamérica o Europa, pocos han pensado en incorporar robots.
Pero en Asia, particularmente en China, el uso de robots provistos de inteligencia artificial en espacios públicos ya es una realidad. Dejar de lado los métodos tradicionales para encomendar labores repetitivas a estas unidades mecánicas podría ser hoy un planteamiento de lo más eficaz ante la falta de personal operativo.

En una maniobra que encaja perfectamente con las raíces tecnológicas de la región, el parque Qianhaishi de Shenzhen ha activado su propio destacamento voluntario de máquinas y robots llamados «Oli». La medida altera el clásico plano de conservación de áreas verdes que se aplicaba hace apenas una década en estos pulmones ecológicos.
«Las funciones del robot Oli radican en ofrecer una completa información general y visitas guiadas a los viajeros», aclaró en un comunicado reciente Cheng Peng, encargado de coordinar el nuevo complejo automatizado a nivel peatonal. Los delegados de la marca desarrolladora Xingchen General Robot Co se encomendaron a la tarea de supervisar los aparatos desde el minuto uno.

Con esto, pretenden determinar la viabilidad a pie de calle y prever cualquier fallo que pudiese surgir al lidiar con grandes multitudes o factores climáticos en directo. El hecho de operar estas mecánicas en un espacio abierto asegura que se puedan medir reacciones reales con un nivel de detalle que jamás aportarían los ensayos en laboratorios cerrados. Además, este avance chino representa una inmejorable prueba comercial para confirmar la autonomía y resistencia de la batería a pleno sol, soportando las elevadas temperaturas de la ciudad estival.
Con información de: Clarín









