El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se encuentra bajo un fuerte escrutinio institucional tras la revelación de una investigación periodística de la prensa británica que señala que percibió durante el año 2024 más de 1,6 millones de euros en pagos adicionales no declarados. Los fondos provinieron de la entidad estadounidense a cargo de los preparativos de la Copa del Mundo de 2026 y no figuran en las cuentas formales del organismo, sumándose a los 4,57 millones de euros reportados oficialmente.
Según las indagaciones, estas transacciones irregulares se habrían mantenido o incrementado durante los ejercicios de 2025 y 2026, destinando parte del dinero al pago de una lujosa propiedad en la costa de Miami. La omisión vulnera de manera directa el artículo 43 de los estatutos internos de la FIFA, que exige publicar íntegramente las remuneraciones del mandatario, un hecho calificado por Miguel Maduro, expresidente del Comité de Gobernanza, como una infracción clara a la normativa interna.
Ante este panorama, la Federación Noruega de Fútbol formalizó dos denuncias contra el dirigente para exigir una investigación rigurosa. La primera acción fue presentada ante el Comité de Ética por presunto incumplimiento normativo, mientras que la segunda se introdujo ante el Comité de Gobernanza denunciando graves fallas en los controles financieros y en los mecanismos de transparencia de la administración actual.
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