Las bajas temperaturas que han marcado el invierno en Nueva York están generando un efecto inesperado en la ciudad: una notable disminución de ratäs en zonas donde su presencia solía ser constante.
El frío intenso, la nieve acumulada y el hielo han alterado las condiciones habituales de supervivencia de estos roedores.
Especialistas explican que las ratäs dependen en gran medida de los desechos humanos y de espacios cálidos para resguardarse. Con las calles cubiertas de nieve y los residuos menos accesibles, su capacidad para alimentarse y desplazarse se ha visto seriamente limitada. Esto ha provocado que muchos ejemplares se oculten o no logren sobrevivir a las condiciones extremas.
Trabajadores de mantenimiento y residentes han señalado que en áreas como aceras, parques y sótanos, lugares donde antes era común ver roedores, ahora su presencia es menor. Aunque no se trata de una erradicación, sí se percibe una reducción visible durante los días más crudos del invierno.
Kos expertos advierten que este fenómeno podría ser temporal. Las ratas que logran refugiarse en infraestructuras subterráneas, como sótanos o sistemas de transporte, tienen mayores probabilidades de sobręvivir hasta que el clima mejore. Sin embargo, el frío también puede afectâr sus ciclos reproductivos, lo que podría influir en el tamaño de la población durante los próximos meses.
Con información de: El Pais









