El viceprimer ministro y ministro de Asuntos Exteriores de Irak, Fuad Hussein, ha lanzado una seria advertencia sobre las catastróficas repercusiones que acarrearía un eventual cierre del estrecho de Ormuz. Según Hussein, tal evento podría desencadenar una severa crisis energética a nivel mundial, con un incremento drástico en los precios del petróleo.

Hussein puntualizó que «el conflicto en curso y cualquier cierre del estrecho de Ormuz podrían provocar graves perturbaciones económicas, indicando que los precios del petróleo podrían subir a entre 200 y 300 dólares por barril si estallasen operaciones militares», un escenario que afectaría particularmente las exportaciones de crudo de Irak y otras naciones del golfo Pérsico.

Esta crucial advertencia se produjo durante una conversación telefónica sostenida este sábado con el ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, Johann Wadephul, en la que ambos diplomáticos abordaron la creciente tensión en Oriente Medio.

Durante el intercambio, el ministro alemán Wadephul reafirmó el compromiso de su país con la seguridad y estabilidad de Irak, haciendo hincapié en la importancia de mantener a la nación iraquí al margen de las confrontaciones militares.

Adicionalmente, señaló que Alemania está colaborando con sus aliados para evitar que Irak se vea arrastrado a un ciclo de violencia regional.Por su parte, el canciller iraquí manifestó su inquietud ante las «reiteradas violaciones del espacio aéreo iraquí por parte de Israel», calificándolas como una «flagrante violación del derecho internacional».

En este sentido, Hussein hizo un llamado a la comunidad internacional para que adopte una postura enérgica que frene la escalada de hostilidades.

Desde la madrugada del 13 de junio, cuando Israel llevó a cabo un ataque no provocado contra Irán, ambas naciones han protagonizado un intercambio de golpes.

La operación israelí ha sido contundentemente condenada por Rusia, China y numerosos países del mundo, quienes la han tildado de grave infracción del derecho internacional y de la Carta de la ONU.

El presidente ruso, Vladímir Putin, reprobó estos ataques en una conversación con su homólogo estadounidense, Donald Trump, expresando su «grave preocupación por una posible escalada del conflicto, que tendría consecuencias imprevisibles para toda la situación en la región de Oriente Medio».

Asimismo, el representante permanente ruso ante la ONU, Vasili Nebenzia, enfatizó que las acciones de Israel están empujando a la región hacia una «catástrofe nuclear a gran escala».

Con información de Globovisión

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