Unos 273.000 ciudadanos islandeses están convocados a las urnas este sábado para decidir en referendo si el país reanuda las negociaciones de adhesión a la Unión Europea (UE), una cita clave bajo la atenta mirada de Bruselas y marcada por los recientes giros geopolíticos en el Atlántico Norte.
La consulta plantea una única pregunta a los votantes: «¿Debería Islandia reanudar las negociaciones de adhesión con la Unión Europea?». El país insular, de apenas 400.000 habitantes, solicitó el ingreso en el bloque comunitario tras el colapso financiero de 2009, pero el proceso quedó paralizado en 2013 tras la llegada al poder de un Ejecutivo euroescéptico.
Más de una década después, los sondeos anticipan un resultado extremadamente ajustado. La última encuesta del instituto Maskina sitúa la opción del «Sí» en un 50,4%, en un empate técnico dentro del margen de error.
De imponerse el «Sí», Reikiavik deberá entablar una nueva ronda negociadora con Bruselas, cuyo pacto definitivo tendría que someterse a la aprobación de la ciudadanía en un segundo referendo. La industria pesquera que representa casi el 40% de las exportaciones islandesas se perfila como el eje central del debate, ante la postura local de preservar el control de sus aguas frente a las cuotas comunitarias.
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