Japón celebra este domingo elecciones generales para renovar los 465 escaños de la Cámara de Representantes, tras la disolución de la cámara baja decretada el pasado 23 de enero por la primera ministra Sanae Takaichi. Los comicios se desarrollan en un contexto político decisivo, apenas tres meses después de que Takaichi asumiera el liderazgo del país.
De acuerdo con datos oficiales, la participación electoral registraba hasta la mañana del 8 de febrero apenas un 17 % del padrón, lo que representa una caída de 3,2 puntos porcentuales en comparación con las elecciones de 2024.
Cerca de 1.300 candidatos compiten por un escaño en unos comicios que la propia Takaichi ha planteado como una evaluación directa de su gestión. La primera ministra, además la primera mujer en gobernar un país asiático, busca consolidar su liderazgo al frente del Partido Liberal Democrático (PLD), formación que podría retener más de 300 escaños en la Cámara Baja. Takaichi ha advertido que, de no lograr el respaldo electoral, renunciaría a su partido.
Pese a la baja afluencia general, el voto anticipado mostró un comportamiento opuesto. Más de 21 millones de electores emitieron su sufragio de forma adelantada, lo que representa un incremento del 26,56 % respecto a los comicios anteriores, en los que la participación final alcanzó el 53,85 %.
La jornada electoral también está marcada por circunstancias inéditas. La campaña fue la más corta desde la Segunda Guërrâ Mundial, con solo doce días, y las elecciones se celebran por primera vez desde 1990 en el mes de febrero, además de desarrollarse bajo intensas nevadas en varias regiones del país. El resultado definirá el rumbo político inmediato de Japón y pondrá a prueba la capacidad de la primera ministra para afianzar su mandato.
Con información de: RT









