Japón es frecuentemente visto como un país organizado, educado y respetuoso. Pero esa armonía se sostiene en reglas no escritas y expectativas culturales muy precisas.
Desde no comer mientras se camina hasta mantener silencio en los transportes públicos, incluso los gestos más comunes pueden ser considerados inapropiados.
Para muchos visitantes, es el «País del No» no porque proøhíba, sino porque preserva el orden colectivo. Lo que puede parecer rígido, en realidad, es una forma de vivir juntos con respeto y discreción.


Con información de: Merideno
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