Una innovadora planta en Japón está llamando la atención del mundo al transformar aguas residuales y agua con alta concentración de sal en electricidad, mediante un proceso considerado clave dentro de las nuevas tecnologías de energía sostenible.

El sistema funciona al combinar dos tipos de agua con distintos niveles de salinidad: una proveniente de aguas residuales tratadas y otra de agua salina. Ambas son separadas por membranas especiales que permiten el paso del agua menos concentrada hacia la más salina, generando un proceso de presión natural que se convierte en energía eléctrica.

A diferencia de fuentes como la solar o la eólica, este modelo no depende del clima ni de la hora del día, lo que permite una producción más estable y continua de electricidad. Esto lo convierte en una alternativa atractiva para complementar otras energías renovables.

La planta también forma parte de un enfoque de economía circular, ya que aprovecha residuos líquidos que normalmente serían desechados, reduciendo el impacto ambiental y optimizando recursos disponibles sin generar emisiones contaminantes.

Expertos señalan que este tipo de tecnología podría ganar mayor relevancia en el futuro energético global, especialmente en zonas costeras donde existe disponibilidad de agua salina y sistemas de tratamiento de aguas residuales, lo que facilitaría su implementación a mayor escala.

Con información de: AS

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