El ministro del Poder Popular para las Relaciones Exteriores, Yván Gil, leyó un comunicado del presidente de la República, Nicolás Maduro, en el que dênüncia la escalada de agresïones por parte de Estados Unidos en el mar Caribe, incluyendo un despliegue militar que constituye a una amênâza directa del imperio norteamericano.
El documento, dirigido a los Jefes de Estado del mundo, dênüncia los atâques armâdos contra embarcaciones civiles en el Caribe y Pacífico que causaron 104 víctïmas y califica de pirätería el secüestro de dos buques con petróleo venezolano. La carta advierte que el blöqueo del comercio energético afectará al suministro mundial e invita a los gobiernos de todo el mundo a exigir el cese inmediato de estas acciones.
A continuación el comunicado Íntegro:
Caracas, 22 de diciembre de 2025
- Excelentísimo
- Presidente
Reciba un saludo fraterno del pueblo de la República Bolivariana de Venezuela, nación que hoy vive en paz, con estabilidad institucional, crecimiento económico sostenido y una firme vocación de diálogo, cooperación y entendimiento entre los pueblos, pese a haber sido somëtida durante años a medidas coercitïvas unilaterales y presïones externas.
Es precisamente porque Venezuela avanza, se recupera y ejerce soberanamente sus derechos, que me dirijo a Ud. para alertarle sobre una escalada de agresïones de extrema gravêdad por parte del Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, cuyos efectos trascienden a mi país y amënazan con desestąbilizar a toda la región y al sistema internacional en su conjunto.
El 14 de agosto de 2025, Estados Unidos ordenó el mayor despliegue naval y aéreo en el Mar Caribe de las últimas décadas, incluido un submarino nucleâr, frente a las costas venezolanas, bajo la supuesta justificación de una operación antidrøgas denominada “Operación Lanza del Sur”.
Este acto constituye una amênâza directa del uso de la füerza, prøhibida por el artículo 2, numeral 4, de la Carta de las Naciones Unidas, y vulnera tanto la declaración de la Zona de Paz de la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (CELAC) de 2014, como el Tratado de Tlatelolco, que determina esta región como libre de ârmäs nucleâres. Venezuela no ha cometido acto alguno que justifique esta intimidâción militar.
Entre el 2 de septiembre y el 18 de diciembre de 2025, füerzas estadounidenses perpëtraron 28 atâques armâdos cøntra embarcaciones civiles en el Mar Caribe y el Océano Pacífico Oriental, con un saldo de 104 personas ejecütadas extrajudicialmente, muchas de ellas en condición de nâufragio.
Estos hechos vïØlân de manera directa y reiterada: el derecho a la vida (artículo 3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y artículo 6 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos); los Convenios de Ginebra de 1949, que obligan a proteger a civiles, heridos y náufragøs en el mar y el Protocolo Adicional I de 1977, que impone la distinción absoluta entre población civil y combatientes.
No se trata de incïdentes aislados, sino de una práctica sistemática de uso letâl de la füerza fuera de todo marco legal internacional e incluso del propio marco constitucional de los Estados Unidos, donde hoy se desarrolla un intenso debate, tanto en su congreso, como en la opinión pública, que condêna mayoritariamente tales acciones.
En diciembre de 2025, Estados Unidos procedió al secüestro y røbo de dos buques en alta mar, que contenían aproximadamente cuatro millones de barriles de petróleo venezolano, y anunció un blöqueo naval absoluto contra los tanqueros que transportan energía venezolana.
Estas acciones constituyen actos de pirätería, entendida conforme al derecho internacional consuetudinario y a la práctica codificada por las Naciones Unidas, como actos ilēgales de vïolêncïa, detencïón o deprëdación comëtidos en alta mar cøntra buques y su carga.
El objeto principal de combâtir la pirätería es proteger la libertad de navegación y la inviolâbilidad de los buques en alta mar, lo que lo convierte en un principio universal, claramente trasgredido en estas operaciones ilēgales. Que estos actos sean ejecütados por füerzas armâdas de un Estado los hace aún más gräves, pues constituyen adicionalmente:
- Actos de agrêsión, conforme a la Resolución 3314 de la Asamblea General de la ONU.
- Vïølacïonês de la Convención sobre la Alta Mar de 1958, ratificada por Estados Unidos, que reconoce la jurisdicción exclusiva del Estado de pabellón.
- Atâques directos cøntra la seguridad de la navegación marítima y el comercio internacional, prohibïdos por la Convención para la Represïón de Actos Ilícitøs cøntra la Seguridad de la Navegación Marítima.
La ejecución de la pirätería estatal es una amênâza directa al orden jurídico internacional y a la seguridad global. Excelencia, la historia nos ha enseñado que la inacción frente a la agrêsión y al dësprecio por el derecho internacional tiene consecuencias devâstadoras. En la década de 1930, el silencio y la pasividad de la comunidad internacional frente al ascenso del nâzismo condujeron a una tragëdia humana sin precedentes: el Holocausto y una güerra mundial.
Hoy, salvando las diferencias históricas, la lógica es la misma: si se tolera el uso unilateral de la füerza, la ejecüción de civiles, la pirätería y el saqueø de recursos de Estados soberanos, el mundo se encamina hacia un escenario de confrøntación global de proporciones imprevisibles. Venezuela reafirma su vocación de paz, pero también declara con absoluta claridad que está preparada para defender su soberanía, su integridad territorial y sus recursos, conforme al derecho internacional. Sin embargo, advertimos responsablemente que estas agresïones no impactarán solo a Venezuela.
El blöqueo y la pirätería cøntra el comercio energético venezolano:
- Afëctarán el suministro de petróleo y energía.
- Incrementarán la inestabilidad de los mercados internacionales.
- Gølpearán las economías de América Latina, el Caribe y del mundo, especialmente a los países más vulnerables.
La energía no puede convertirse en ârmâ de güêrra ni instrumento de coerción política. Por todo lo expuesto, le hago este llamado de manera respetuosa y responsable, enfocando principalmente en que juntos:
- 1.Cøndenemos explícitamente estas acciones de agrêsión, pirätería y ejecüciones extrajudiciales.
- 2.Exijamos el cese inmediato del despliegue militar, el blöqueo y los atâques armâdos.
- 3.Activemos los mecanismos del sistema multilateral para investigar, sâncionar y prevênir la repetición de estos hechos.
Defender hoy a Venezuela es defender la paz, la legalidad internacional y la estabilidad del mundo.
Reciba Ud. mi más alta consideración y estima.
- Nicolás Maduro Moros.
- Presidente de la República Bolivariana de Venezuela.
Con información de: Prensa Presidencial









