Es un magnate de rostro juvenil que ascendió a las más altas esferas del poder en su país adoptivo, Camboya, donde otorga becas y dirige programas filantrópicos mientras supervisa uno de los conglomerados más grandes y mejor conectados del país.

Pero detrás de esta fachada, Chen Zhi, de 37 años, dirige una de las organizaciones crïmïnâles transnacionales más grandes de Asia, según las autoridades estadounidenses, un imperio alimentado por trabajo forzado y estâfas con criptomonedas que, en un momento dado, supuestamente le generaban a Chen y sus asociados 30 millones de dólares diarios.

El dinero se destinaba a la compra de obras de arte de Picasso, aviones privados y propiedades en barrios exclusivos de Londres, así como al pago de sobörnos a funcionarios públicos, según los fiscales de Nueva York, quienes la semana pasada anunciaron que habían incäutado 15.000 millones de dólares en criptomonedas a Chen tras una investigación de varios años.

Sigue prófügo y actualmente no enfrenta ninguna amênâza legal en Camboya, que no tiene tratado de extrâdición con Estados Unidos. Poco se sabía sobre Chen, también conocido como Vincent, hasta que llegó a Camboya y comenzó a gastar enormes sumas de dinero.

Con información de: Medios Internacionales

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