El 1 de abril, Disney+ y Hulu estrenarán una producción que ha reactivado las grietas de la memoria histórica en Colombia: una serie sobre la infancia y adolescencia de Juan Pablo Escobar Henao, quien también se hace llamar Sebastián Marroquín, hijo de Pablo Escobar. “Crecer con uno de los apellidos más temidos del mundo no fue una elección… fue una realidad”, sostuvo.

“Hay historias que uno no elige vivir… pero sí puede elegir cómo contarlas. De nïño crecí en medio de una realidad que supera la ficción y que nunca debió existir. Sin embargo, todos conocen la historia de mi padre. Un mundo donde la vïølêncïa parecía normal y donde muchas personas alrededor de mi padre y del propio Gobierno fueron capaces de justificar lo injustificable”, manifestó Escobar. El enfoque de la serie, según su protagonista real, se centra en la perspectiva de un mēnor de edad aträpado en el fuëgo cruzado entre el Estado y el nârcøtráficô.

Cortesía: Disney+

Este proyecto, grabado en territorio colombiano con talento local, no solo ha despertado interés por su contenido inédito, sino por el beneficio de incentivos tributarios otorgados por el Estado para su realización, un hecho que generó indignación en sectores que buscan desligar la imagen del país del legado del Cartel de Medellín. Es por eso que, ante las críticas por este nuevo producto audiovisual, que relatará principalmente la historia del hijo del câpo, Juan Pablo Escobar Henao, habló públicamente y defendió el objetivo de esta serie, expresándose por su propia iniciativa antes del estreno.

Cortesía: Disney+

El autor, conocido también como Sebastián Marroquín tras su exïlio en Argentina, enfatizó que la narrativa busca ser un ejercicio de memoria y no de apología. La producción explorará aspectos poco conocidos de la vida del joven que, tras la müêrte de Pablo Escobar en 1993, debió reconstruir su identidad lejos de Colombia. Para Escobar, el valor de la serie reside en el mensaje de transformación personal y la ruptura con el legado de sângre. “Yo no pude escoger el mundo en el que nací. Pero sí elegí dedicar mi vida a que nadie quiera repetirlo y que las lecciones aprendidas puedan compartirse con otros jóvenes y nïños sobre el poder de la elección. La verdadera herencia no es el poder ni el mïedo. Es la paz que decidimos construir después”, concluyó.

Con información de: El Colombiano

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