La oposición y la presión social obligaron a que el presidente de Argentina, Javier Milei, cediera múltiples cambios a su polémica ‘ley ómnibus’ con la intención de que sea aprobada en el Congreso, en medio de un clima de fuerte tensión política.

A pesar de que el mandatario insistió en que el proyecto debía pasar sin modificaciones para terminar con «la decadencia» argentina y evitar «una catástrofe de proporciones bíblicas», al final tuvo que transigir porque, de lo contrario, el proyecto corría riesgo de ser rechazado por completo.

Por eso, la Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos que presentó a principios de enero y que, por sus dimensiones, fue bautizada como ‘ley ómnibus’, se redujo de 664 a 523 artículos.

Varios capítulos quedaron fuera gracias a las protestas de los sectores que eran perjudicados y que se movilizaron, ya fuera en reuniones con funcionarios del Gobierno, en audiencias en la Cámara de Diputados o en manifestaciones en las calles.

Fue el caso, por ejemplo, de las industrias de la pesca, hidrocarburos y biocombustibles, que lograron eliminar los artículos que los afectaban, ya que se pretendía desregular estas actividades.

De esta forma, en vísperas del paro nacional que se llevará a cabo el miércoles, y que los organizadores prevén será multitudinario, el Gobierno presentó un nuevo borrador que será discutido este martes en comisiones y luego en sesión plenaria, lo que el presidente espera que ocurra el jueves.

Con información de El Universal

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