Las autoridades sanitarias de Pensilvania confirmaron los dos primeros fallecimientøs por sarampión en el estado en 35 años, los cuales representan también las primeras víctimâs mortalës reportadas en Estados Unidos en lo que va de 2026. Ambas personas, residentes del condado de Lancaster, no estaban vacunadas, por lo que los organismos de salud reiteraron la efectividad y seguridad de la vacuna triple vírica (MMR) frente a un virus cuya gravedâd suele subestimarse.
El escenario local refleja una situación crítica en el territorio nacional, donde se contabilizan 2.777 contagiøs confirmados en 46 estados y el Distrito de Columbia en lo que va de año, marcando la cifra más alta registrada desde 1991. De la totalidad de los afectadøs en el país, el 94% no contaba con la vacuna o carecía de un historial de inmunización claro, situación que posiciona a Pensilvania como una de las zonas más golpeadâs al sumar cerca de 400 casos en 28 condados.
Este repunte histórico de contagios coincide de manera directa con una disminución sostenida en las tasas de inmunización infantil, un factor que deja a miles de niños en una situación de alta vulnerabilidad. El fenómeno cobra mayor fuerza dentro de un contexto político en el que se cuestiona el uso de los biológicos desde la administración federal del presidente Donald Trump.
Recientes órdenes ejecutivas emitidas por el gobierno central han reducido el número de enfermedades para las cuales el Estado recomienda la inmunización en la infancia. Ante este escenario, las autoridades locales de salud insisten en la urgencia de mantener los esquemas de vacunación al día para frenar la propagación de la enfermedad en la región.
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