En la inmensidad del Parque Nacional Canaima, donde los tepuyes se alzan como guardianes milenarios, se esconde un tesoro natural que te invita a una de las aventuras más inolvidables de Venezuela: el cañón de Kavak. Este rincón mágico, esculpido por el agua y el tiempo, es un destino para quienes buscan una conexión profunda con la naturaleza.

El viaje a Kavak es parte de la experiencia. Tras un recorrido en avioneta que te regala vistas espectaculares de la Gran Sabana, te adentras a pie por senderos que te llevan al corazón del cañón. La caminata, a menudo a través de senderos naturales y pequeños riachuelos, es una travesía que te sumerge en el entorno, con el sonido del agua y la vegetación exuberante como únicos compañeros.

Al llegar, la vista es sobrecogedora. Las altas paredes de roca del cañón, de un intenso color ocre, se alzan majestuosamente, guiándote hacia la entrada de la cueva. El final del camino es un espectáculo de la naturaleza: una cascada secreta que se precipita desde las alturas, formando una piscina natural de aguas cristalinas dentro de la cueva. Es un momento de pura magia y descubrimiento.

Kavak no es solo un destino, es un recordatorio de que las mayores recompensas a menudo se encuentran al final de un viaje de aventura. Un baño en sus aguas puras y la sensación de haber llegado a un lugar tan especial hacen de esta excursión una parada obligatoria para quienes visitan la región.

Con fotografías de: @antoniohitcher

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