En las profundidades de las Tierras Altas escocesas, Ken Smith ha pasado más de 40 años viviendo completamente alejado de la vida moderna. Su hogar es una modesta cabaña construida por él mismo a orillas del lago Treig, sin electricidad, ni agua corriente, ni contacto permanente con el resto del mundo. Smith, hoy un anciano de barba blanca y mirada serena, eligió hace décadas dejar atrás la civilización para entregarse a una existencia solitaria y autosuficiente.
Su día a día transcurre entre la pesca, la recolección de frutos y el trabajo manual que le permite subsistir. No hay internet, ni teléfonos, ni rutinas impuestas: solo la compañía del silencio, la naturaleza y un modo de vida que muchos consideran extremo, pero que él ha abrazado con convicción. Esta forma de vida inspiró el documental “The Hermit of Treig”, dirigido por Lizzie MacKenzie, que narra su historia con sensibilidad y respeto, mostrando un retrato íntimo de este ermitaño contemporáneo.
Lejos de ser una figura misteriosa, Ken Smith representa una forma de resistencia tranquila frente al ruido del mundo moderno. Su historia ha capturado la atención de quienes cuestionan el ritmo de vida actual y buscan respuestas en lo esencial: la conexión con la tierra, la libertad personal y la autosuficiencia como acto de fe.




Con información de: Clarín









