El K-Pop, conocido por forjar estrellas tras años de entrenamiento, acaba de rømper su propio molde. Higgsfield Records, el primer sello discográfico gestionado al 100% con inteligencia artificial, presentó a Kion, la primera artista creada digitalmente que combina apariencia realista, voz sintetizada y una personalidad diseñada para conquistar audiencias globales.

Lo más sorprendente es que, sin un solo show en vivo, Kion ya firmó un contrato de 50 millones de dólares, un hito que la coloca al nivel de artistas consagrados. En paralelo, marcas de lujo como Fendi se subieron de inmediato al fenómeno, sellando colaboraciones en menos de 24 horas y confirmando que esta estrella virtual ya es un imán comercial.

La propuesta de Higgsfield es ambiciosa: democratizar la fama. Según la compañía, cualquiera puede aspirar a convertirse en ídolo digital con solo un retuit y un formulario, eliminândo la barrera de años de estricta preparación que caracteriza a la industria del K-Pop.

Más que una cantante, Kion representa un laboratorio de innovación cultural. Sus coreografías, su estilo visual y hasta su interacción con los fans son generadas por algoritmos capaces de adaptarse en tiempo real al gusto del público, difuminando la línea entre arte humano y creación artificial.

El debut de Kion no solo marca un antes y un después para la música asiática, sino para la industria global del entretenimiento. La gran pregunta ya no es si tendrá éxito, sino hasta dónde llegará una estrella que no existe físicamente, pero que ya mueve contratos multimillonarios y arrastra a miles de fans.

Con información de: RR.SS

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