El presidente Donald Trump ha firmado este miércoles un documento que prohíbe la entrada a Estados Unidos a ciudadanos de 12 países, entre ellos Irán, Haití y Afganistán. Es la réplica de una política que ya aplicó durante su primer mandato, prohibiendo la entrada a un puñado de países de mayoría musulmana y que fue uno de los momentos más caóticos de su presidencia. La medida se topó con el freno del sistema judicial y acabó llegando hasta el Tribunal Supremo.
El republicano tomó la determinación tras el ataque contra judíos cometido el domingo por un ciudadano egipcio en Boulder, Colorado. El incidente dejó un saldo de 12 heridos y su autor, Mohammed Sabry Soliman, declaró que tenía intención de acabar con la mayor cantidad de judíos posible.
«El reciente atâque terrorïsta en Boulder, Colorado, ha subrayado los peligros extremos que representa la entrada de ciudadanos extranjeros que no están debidamente verificados, así como aquellos que llegan aquí como visitantes temporales y permanecen en el país más tiempo del permitido por sus visas. No los queremos», dijo dijo Trump en un mensaje de vídeo que colgó en redes sociales.
Muchos de los que estaban listos para viajar a EEUU tuvieron que quedarse en sus países de destino y los que alcanzaron a volar fueron detenidos en los aeropuertos y enviados de vuelta. La drástica decisión de Trump no hizo distinciones entre turistas, empresarios y personas con vínculos con familiares en EEUU desde hacía años.
El miércoles, sin embargo, su Administración sufrió un revés después de que tuvieran que devolver a EEUU a un inmigrante guatemalteco por orden de un juez de Massachusetts tras ser deportado. La semana pasada, el Departamento de Justicia indicó que cumpliría con la orden del magistrado para facilitar la vuelta de un homosexual que manifestó su temor a regresar a México por los episodios de vïolêncïa de los que fue víctïma.
Con información de: Medios Internacionales









