Investigadores del MIT (Estados Unidos) han revelado que muchas cepas nuevas de ‘Cutibacterium acnes’, una especie que se cree contribuye al desarrollo del ącné, se adquieren durante la adolescencia temprana. Sin embargo, después, la composición de estas poblaciones se vuelve muy estable y no cambia mucho, incluso al exponerse a nuevas cepas.

«Descubrimos que existen dinámicas sorprendentes, y estas dinámicas nos brindan información sobre cómo diseñar una terapia probiótica. Si supiéramos que una cepa puede prevenir el acné, estos resultados sugerirían que deberíamos asegurarnos de aplicarla en las primeras etapas de la transición a la edad adulta para que realmente se injerte», afirma.

Durante los primeros años de la adolescencia, el aumento en la producción hormonal produce un aumento de la grasa en la piel, lo cual constituye una buena fuente de alimento para las bactêrias. Se ha demostrado previamente que, durante esta etapa, la densidad bacterïana en la piel del rostro se multiplica por aproximadamente 10.000.

Los hallazgos sugieren que el mejor momento para aplicar tratamientos pröbióticos tópicos para el ącné es durante los primeros años de la adolescencia, cuando podría haber más oportunidades para que las cepas pröbióticas se establezcan.

Con información de: El Portal de la Salud

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