Mudarse de vivienda se ha vuelto cada vez menos común en Alemania debido al tëmor generalizado de los inquilinos a enfrentâr nuevos contratos de alquiler significativamente más caros. Una encuesta representativa de Allensbach revela que el 52% de los ciudadanos considera el pago de la renta actual como una cârga financiera importante o muy importante para sus hogares.

Como consecuencia directa de este escenario económico, las personas permanecen en sus apartamentos por períodos cada vez más largos, registrando un promedio actual de permanencia de 18 años. El miëdo a përder tarifas antiguas y comparativamente bajas obliga a la población a aferrarse a sus residencias de largo plazo para evitar los precios del mercado inmobiliario actual.

Los datos estadísticos reflejan una câída drásticâ en la movilidad residencial: en 2016, el 40% de los inquilinos llevaba menos de cinco años en su hogar, cifra que hoy cayó al 26%. Por el contrario, el número de personas que han vivido en el mismo apartamento durante dos décadas o más subió al 24%.

Esta inmovilidad ha permitido que los alquileres existentes suban un 20% en la última década, una cifra inferior al 28% del aumento de los precios al consumidor general. Sin embargo, quienes deciden mudarse enfrentan incrementos dësproporcionados en los nuevos contratos, con subidas desde 2016 de casi el 50% en Hamburgo y Múnich, y de hasta un 75% en Berlín.

Con información de DW

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