Más que un simple manjar, la cafunga es un emblema de identidad y un testimonio de la rica herencia africana que late en el corazón de Barlovento. Este dulce criollo, uno de los más representativos de la región, se ha convertido en un potente símbolo de resistencia cultural y memoria histórica.
En Birongo, estado Miranda, esta tradición encuentra su guardiana en las manos de Rosa Muñoz. Ella no solo conserva la receta ancestral de la cafunga, sino que también funge como puente entre el pasado y el presente, garantizando que el sabor único de Barlovento se siga transmitiendo a las nuevas generaciones.
La cafunga, elaborada con ingredientes sencillos y el amor característico de la dulcería tradicional venezolana, encierra una historia de esfuerzo y sabor que se remonta a las raíces africanas de la zona.
- “Desde las raíces africanas hasta las manos de Rosa Muñoz, la dulcería criolla de Barlovento mantiene viva una herencia llena de historia y sabor”, destaca el fervor cultural de la región.
Rosa Muñoz comprende que su labor va más allá de la cocina; en cada bocado de cafunga, ella comparte el alma de su pueblo. Su compromiso no solo es con la conservación del sabor, sino con la conexión profunda que esta dulcería establece con la identidad barloventeña.
Así, la cafunga de Barlovento se consolida como un dulce legado que honra la cultura, la memoria y la tradición venezolana, demostrando que el sabor es la forma más perdurable de mantener viva una herencia.
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