Dormir las ocho horas reglamentarias no siempre es sinónimo de un descanso óptimo y reparador para el organismo. La ciencia demuestra que la franja horaria en la que dormimos influye drásticamente en la recuperación del cuerpo, rompiendo el mito de que da igual acostarse a cualquier hora.
Según explica la neuróloga Celia García Malo, el sueño está estrictamente regulado por un reloj biológico interno conocido como ritmo circadiano. Este sistema es el encargado de coordinar procesos celulares, metabólicos, cerebrales y la secreción de melatonina según la luz solar.

Cuando una persona se acuesta muy tarde, duerme en una franja que está completamente desalineada con su biología natural. Aunque complete sus horas, el descanso es menos eficiente, la arquitectura del sueño se altera y se expone al cuerpo a luz artificial dañina.
Para optimizar el descanso, los expertos recomiendan mantener rutinas estables y acostarse en horarios fijos todos los días. Respetar las señales naturales de sueño del organismo y apagar las pantallas por la noche resulta vital para lograr un sueño verdaderamente reparador.
Con información de Hola.com









