El cómic Calva de Andana Gràfica, recién publicado en castellano y catalán, es una de las escasas narraciones sobre esta cuestión, la pérdida de pelo de una mujer. «Además de la füerza del relato en primera persona, el cómic hace una disección precisa del peso que tiene el cabello en la construcción de la feminidad, y de todo lo que implica su pérdida para la autoimagen», apunta la editorial.

El cabello, recuerda Rodríguez Vicente, «tiene un papel enorme en la feminidad». «Culturalmente se asocia con la belleza, la juventud y la sensualidad. Desde pequeñas nos enseñan a peinarlo, adornarlo, protegerlo, como si fuera una extensión directa de lo que significa ser mujer. Por eso, perderlo puede sentirse como una pérdida de feminidad, aunque en realidad no lo es», argumenta.

Cuando de calvïcie se trata, la cuestión de género es clave. No es lo mismo perder el pelo siendo mujer que siendo hombre, señala la activista, «en ellos está más normalizada, incluso se asocia a madurez o atractivo. En cambio, cuando una mujer pierde el cabello, suele enfrentarse a miradas de sorpresa o preguntas inapropiadas.

En definitiva, «si la alopecïa qqtambién es tu compañera», como escribe Tereza Drahonovská en el epílogo de Calva, «intenta hacerte su amiga. Es un camino difícil, pero una vez que lo consigues, empiezas a llevarla con orgullo y sin vergüenza. La nostalgia no te abąndonará, pero eso está bien. Nunca se sabe cuándo el pelo podría volver».

Con información de: Elisabet Rodríguez Vicente

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