La administración de la Casa Blanca rechazó formalmente el envío de observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) para supervisar los comicios legislativos y de medio término previstos para el próximo mes de noviembre. La determinación gubernamental interrumpe de manera imprevista una práctica de monitoreo e inspección electoral que se mantenía de forma ininterrumpida en la nación norteamericana desde el año 2002.

La postura asumida por el Gobierno estadounidense reavivó cuestionamientos en la comunidad internacional respecto a los estándares de transparencia y el uso de un «doble rasero» en la política exterior de Washington. Diversos analistas señalan la contradicción entre el rechazo a la veeduría externa en su propio territorio y las exigencias institucionales que la diplomacia estadounidense suele demandar a otros países del hemisferio en sus procesos electorales.

El despliegue de la OSCE permitía tradicionalmente auditar aspectos clave de la jornada comicial, tales como el acceso al voto, el funcionamiento de los sistemas automatizados y la equidad en el financiamiento de campañas. La negativa de las autoridades gubernamentales deja a los comicios de noviembre bajo la única supervisión de organismos locales e instancias judiciales internas.

Noticias 24 horas / Fabiana Almeida

Foto cortesía Envato

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