Antioxidante, calmante, antimicrobiana, hidratante, laxante. Se lleva toda la vida oyendo hablar de las extraordinarias propiedades de la miel, aunque algunos expertos se muestran más escépticos, dado su alto contenido en azúcar. Encima, las adulteraciones invaden el mercado. Por eso hay que saber bien lo que se consume y siempre con moderación.

El problema es que estos insectos se están murïendo y no se sabe muy bien por qué. Hay diversos estudios que lo relacionan con el estrés; el cambio climático; el uso de insecticidas y pesticidas; enemigos naturales como la invasora avispa asiática, el ácaro Varroa y el parásito Nosema apis; y la sobreexplotación. Aunque es difícil señalar una causa concreta.

Más allá de su procedencia y su composición, existe una enorme confusión en torno a sus propiedades. La nutricionista María Sanchidrián, expresa «básicamente, es azúcar, por composición. Sí, tiene minerales y vitaminas, pero en cantidades irrisorias». Por si fuera poco, “indirectamente, también aumenta el riesgo de diabetes de tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. En el caso de la diabetes, la miel se comporta igual que el azúcar, pues tiene el mismo efecto en la variación del índice glucémico”, puntualiza Sanchidrián.

Al igual que el azúcar, los nutricionistas aconsejan tomarla con moderación y no pasar de los límites diarios. En el caso de la miel y el resto de azúcares libres, la Organización Mundial de la Salud recomienda, para un adulto, consumir “menos de 50 gramos o unas doce cucharaditas rasas al día”, aunque insiste que para obtener beneficios de salud adicionales “lo ideal sería un consumo inferior al 5 % de la ingesta calórica total”.

Con información de: Muy Interesante

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