La escasez de reservas y la escalada continuada en los precios del gas natural se han transformado en la principal preocupación para los operadores del mercado de bonos en Europa Occidental y Central, ante la amenazâ latente de un nuevo repunte inflacionario que altere los planes de los bancos centrales.
Actualmente, los precios del gas en la región se negocian cerca de sus máximos de cinco meses, mientras que los contratos de suministro para el invierno duplican con creces las cifras registradas hace un año. Esta presión ocurre en un contexto donde el rendimiento de los bonos a 10 años en Alemania y el Reino Unido ha tocado máximos de varias décadas, marcando una brecha frente a la cotización del petróleo Brent, que opera un 30 % por debajo de sus récords históricos.
El peso decisivo del gas en la matriz energética de la Unión Europea y del Reino Unido mantiene la incertidumbre entre los inversores, quienes temen que la falta de normalización en sus costos obligue a las autoridades monetarias a ejecutar subidas de tipos de interés más agresivas de lo previsto para contener la inflación.
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