La práctica del ayuno intermitente, adoptada por millones en la búsqueda de la salud metabólica y el control de peso, exige una estrategia metódica y precisa al momento de su interrupción. Según el Dr. Sebastián De La Rosa, médico argentino especialista en longevidad, la clave del éxito para reanudar la alimentación no radica únicamente en la elección de alimentos nutritivos, sino en la moderación estricta y el control del impacto glucémico.

El error más común que cometen los practicantes del ayuno, señala De La Rosa, es el consumo de porciones excesivamente grandes. El estómago, que reduce su capacidad de relajación tras un ayuno prolongado, se resiente ante una comida abrupta y abundante, provocando una saciedad incómoda y un malestar digestivo. Por lo tanto, la moderación en el tamaño de las porciones es el primer mandamiento.

El segundo pilar esencial es evitar los picos de glucosa, ya que la sensibilidad del cuerpo aumenta tras la pausa alimenticia, haciendo que los carbohidratos de rápida absorción, como el pan, las pastas y los azúcares, neutralicen los efectos positivos del ayuno al desatar un aumento súbito de la glucëmia y la insülina. El experto aconseja enfocar la primera comida en alimentos densos en nutrientes, pero de fácil procesamiento digestivo.

En contraste, el Dr. De La Rosa emite una advertencia crítica sobre la rafinosa, un trisacárido presente en ciertas legumbres crudas y vegetales crucíferos como el repollo y las coles. Dado que la producción de enzimas digestivas disminuye durante el ayuno, estos alimentos se vuelven difíciles de digerir, provocando malestar y gases.

En esencia, la ruptura del ayuno debe ser una transición suave y medida. Se trata de seleccionar aquellos elementos que el organismo pueda procesar con la máxima eficiencia, permitiendo que el cuerpo siga beneficiándose del estado metabólico alcanzado.

Con información de: El Tiempo
Foto: iStoke

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