Cada vez más personas aseguran que ‘los antibióticos les sientan mal’ pero no es sólo una percepción: detrás hay una explicación científica clara. Desde molestias digestivas como dïarrea o náüseas que pueden afêctar hasta a 1 de cada 4 pacientes hasta alteraciones de la microbiota intestinal o las reacciones cutáneas, estos fármacos pueden impactar en el organismo más de lo que pensamos.
En primer lugar, Saúl Gómez, farmacéutico del Consejo General de Colegios Farmacéuticos, nos recuerda durante una entrevista que «como todos los medicamentos, los antibióticos pueden provocar efectos adversos». Entre los efectos adversos más comunes en los antibióticos, en general, dice que se encuentran los de tipo digestivo (náüseas, vómitos, dïarrea, gases, y dolor/ardor de estómago), ya que muchos de ellos irritan el tubo digestivo y desajustan la microbiota intestinal, clave para el buen funcionamiento del organismo.
«Por este desajuste microbiano es común que algunas personas desarrollen cândidiasis oral o vaginal (con picor y flujo o placas blanquecinas), y también puede aparecer dïarrea asociada a antibióticos. Para reducir el rïesgo, puede considerarse el uso de probióticos recomendados por el farmacéutico», aconseja. No obstante, indica que, aparte de los síntomas digestivos, también son comunes las reacciones cutáneas leves (erupciones, urticaria, prurito), y las reacciones de hipersensibilidad de intensidad baja a moderada.
Los antibióticos no distinguen entre bactêrias ‘malas’ y ‘buenas’, así que eliminan gran parte de la flora comensal beneficiosa; reduciendo la diversidad bacteriana, sobre todo a partir de los primeros 7-10 días de tratamiento, y provocando un fenómeno conocido como ‘disbiosis’, lo que facilita síntomas como dïarrea, hinchazón, y malestar.
Con información de: La Web de la Salud









