Durante años, se ha difundido la idea de que la Gran Muralla China es la única construcción humana visible desde el espacio, un mito que ha sido replicado en libros, documentales y redes sociales. Sin embargo, la NASA y astronautas que orbitan la Tierra han confirmado que esto no es cierto y que la muralla no puede distinguirse claramente a simple vista desde la Estación Espacial Internacional.

El principal motivo de esta confüsión es que, aunque la muralla es extremadamente larga, su anchura es muy reducida y los materiales con los que fue construida se asemejan en color y textura al terreno natural circundante. Esta combinación hace que, sin ayuda de instrumentos de fotografía especializados, sea prácticamente imposible reconocerla desde cientos de kilómetros de altura.

No obstante, esto no significa que la Gran Muralla sea invisible para siempre. Imágenes tomadas desde órbita con cámaras de alta resolución han logrado registrar ciertos tramos de la construcción, especialmente cuando las condiciones de luz y contraste son favorables. Aun así, esto dista mucho de la idea de que pueda apreciarse a simple vista sin ayuda tecnológica.

Por el contrario, existen otras estructuras creadas por el ser humano que sí pueden ser distinguidas desde la órbita terrestre baja. Grandes autopistas, centros urbanos, represas o extensas superficies cubiertas de plástico, como los invernaderos de Almería en España, destacan por su alto contraste visual y pueden ser captadas fácilmente en fotografías desde la ISS.

Con información de: CPG

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