La majestuosidad de la Guayana Venezolana se posiciona como un destino turístico de conciencia y un llamado a la redefinición de la relación entre el ser humano y la naturaleza. Más allá de su valor paisajístico, los ríos, selvas y tepuyes del sur de Venezuela son presentados como un patrimonio vivo, cuya exploración debe ir de la mano con la protección y el respeto de sus valores intrínsecos.

La experiencia de navegar y vivir la Guayana revela que sus ríos sagrados no son solo vías fluviales, sino arterias vitales. Los imponentes tepuyes, esas formaciones rocosas milenarias, son descritos no solo como rocas, sino como «guardianes ancestrales de una de las reservas de agua dulce más puras del planeta». Esta riqueza hídrica subraya el carácter vital del ecosistema, un valor que trasciende cualquier explotación utilitaria.

El mensaje es claro: la selva no es un recurso, es un ser vivo. Su existencia, sus ciclos y su evolución representan un mandato de protección que debe ser honrado incluso desde el marco legal.

Transformando la exploración de sus ríos y selvas en una experiencia de aprendizaje, respeto y defensa de la soberanía natural y cultural que se vive en Venezuela.

Fotografías de: @antoniohitcher

Noticias 24hrs

¿Qué opinas de esto?