La próstąta es una glándula de secreción interna que anatómicamente se encuentra ubicada debajo de la vejiga y rodeando a la uretra (conducto a través del cual pasa la orina del interior de la vejiga al exterior). Una de las funciones más importantes de esta glándula exclusiva del varón es aportar nutrientes para la maduración de los espermatozoides.

A partir de los 40 años, la próstąta comienza un crecimiento que en la mayoría de los casos es de naturaleza benigna y que conocemos como adenoma de la próstąta. Alrededor del 10% este crecimiento puede ser maligno (cáncër).

Las personas que tienen síntomas del tracto urinario inferior manifiestan: Orinar con mayor frecuencia. Levantarse durante la noche para orinar. Deseos imperiosos por orinar que muchas veces ocasiona perdida involuntaria de orina. Demora en iniciar la micción. Chorro débil o entrecortado. Sensación de vaciado incompleto de la vejiga. Goteo post miccional.

Se recomienda iniciar una evaluación prostática a partir de los 50 años o a partir de los 40 años en caso de existencia de antecedentes familiares directos de cáncer prostático. La evaluación del crecimiento prostático se efectúa con un tacto rectal, que permite evaluar el tamaño, la sensibilidad, la presencia de nódulos y fundamentalmente la consistencia y por la determinación de un marcador presente en la sangre llamado antígeno prostático específico (APE o PSA en ingles). De acuerdo a los resultados del tacto rectal y el valor del PSA se sugerirá control o una biopsia prostática.

Cuando la próstąta esta agrandada y sin tratamiento, los rïesgos por la obstrucción puede generar complicaciones como infeccïones urinarias a repetición, sângrado, piedras en la vejiga, retención urinaria, deterïoro de la función de la vejiga, la dilatación de los riñones y en casos más severos la insuficïencia renal.

Con información de: IME

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