España no pasa por su mejor momento demográfico. Los datos publicados ayer por el INE muestran que el país roza los 49,1 millones de habitantes, su mayor marca de la serie histórica, con casi 1,7 millones de residentes más que a comienzos de esta misma década. Y sin embargo, pese a esa cifra récord, de que nunca había vivido tanta gente en España como ahora, lo cierto es que la demografía afronta un reto enorme: el desplome de la natalidad, lo que hace que el crecimiento se apoye básicamente en la inmigración.

Y hay un dato que lo revela con claridad: el número de nacimientos ha caído más de un 50% desde el baby boom.

España, en récord. España se enfrenta a un escenario poblacional peculiar. Nunca antes había residido tanta gente en el país ni había estado tan cerca de alcanzar la barrera de los 50 millones de habitantes, y sin embargo, a pesar de esa buena noticia adelantada ayer por el INE, España afronta también una profunda y preocupante crisis demográfica.

Quizás suene contradictorio, pero en el fondo ambas tendencias tienen poco de misterioso: el censo crece, sí, pero apoyado fundamentalmente en la llegada de inmigrantes, que ha sido la gran muleta demográfica del país a lo largo del último año. En lo que se refiere a la natalidad, las cosas son bien distintas. A la espera de conocer el balance final de 2024, los datos de 2023 reflejan que ese indicador está lejos, muy lejos, de pasar por su mejor momento.

Fuente. Xataka

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