La infertilid@d en millennials aparece en un contexto en el que muchas parejas deciden tener hijos más tarde que las generaciones anteriores. Durante gran parte del siglo pasado era común formar familia en los veintes. Hoy el panorama es distinto. Cada vez más personas esperan hasta después de los 30 años para intentar su primer embarazo.

Este cambio no responde a una sola causa. El acceso a la educación superior, la búsqueda de estabilidad económica y las transformaciones en el mercado laboral han modificado la forma en que las nuevas generaciones organizan su vida adulta. En ese contexto, la decisión de tener hijos suele llegar más tarde.

Los especialistas explican que este cambio social coincide con una realidad biológica que permanece prácticamente igual. La fertilidad humana cambia con la edad y eso ha llevado a que la infertilidad en millennials se analice con mayor atención en estudios demográficos y consultas médicas.

El retraso en la maternidad y la paternidad se relaciona con varios factores sociales. En muchas ciudades el costo de la vivienda ha aumentado y alcanzar estabilidad económica suele tomar más tiempo que en generaciones anteriores.

Además, los años dedicados a la educación y al desarrollo profesional se han extendido. Muchas personas comienzan su carrera laboral más tarde y prefieren consolidar su situación económica antes de asumir la responsabilidad de criar hijos.

También han cambiado las prioridades personales. Viajar, emprender proyectos o avanzar profesionalmente se han convertido en objetivos importantes durante los primeros años de la vida adulta.

La infertilidÄd en millennials forma parte de un debate que combina factores sociales, económicos y biológicos. Las nuevas generaciones no necesariamente han renunciado a tener hijos, pero sí han cambiado el momento en el que deciden hacerlo.

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Con información de: Qpasamag

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