La meditación no “relaja” el cerebro, lo vuelve más activo, complejo y flexible. Además, cada tipo de meditación genera dinámicas neuronales distintas que acercan la mente a un equilibrio óptimo para la atención, el aprendizaje y el bienestar.

Investigadores de la Universidad de Montreal y del Consejo Nacional de Investigación de Italia reclutaron a 12 monjes de la tradición tailandesa del bosque que viven en Santacittārāma, un monasterio budista a las afueras de Roma, y que pertenecen a la escuela más antigua del budismo que perdura en la actualidad.

En un laboratorio de Chieti-Pescara, los científicos analizaron la actividad cerebral de estos expertos de la meditación mediante magnetoencefalografía (MEG), una técnica capaz de registrar con gran precisión las señales eléctricas del cerebro.

Este hallazgo sugiere que el cerebro en meditación no entra simplemente en un estado de calma pasiva, sino en una configuración dinámica rica en información. Al mismo tiempo, los investigadores observaron reducciones generalizadas en ciertos parámetros vinculados con la organización global de la actividad neuronal.

Con información de: El Imparcial

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