En la vasta y mística Gran Sabana de Venezuela, la naturaleza ha esculpido una verdadera obra de arte. La Quebrada de Jaspe, conocida por la etnia pemón como «Kako Paru», es un lugar que desafía la imaginación, un río que fluye sobre un lecho de una brillante piedra semipreciosa.

Lo que hace a este lugar tan especial es la asombrosa paleta de colores que se despliega ante los ojos. El agua, de una transparencia cristalina, resbala suavemente sobre la superficie lisa y pulida del jaspe, una piedra de color rojo intenso que parece un espejo de lava solidificada. El contraste entre el agua pura y el vibrante tono rojizo de la piedra crea un espectáculo visual único que te hace sentir en otro planeta.

A diferencia de otros destinos más remotos, llegar a la Quebrada de Jaspe es un viaje sencillo, lo que la convierte en una parada obligatoria para cualquier visitante. La caminata es corta, permitiendo que todos, desde familias hasta aventureros, puedan disfrutar de la belleza del lugar. Una vez allí, puedes caminar sobre la roca y sentir la frescura del agua, o simplemente sentarte a contemplar la increíble composición de la naturaleza.

La Quebrada de Jaspe es un recordatorio de la riqueza geológica y natural de Venezuela. Es un lugar que inspira respeto por el entorno y que ofrece una oportunidad única para capturar fotografías espectaculares, dignas de una revista de viajes.

Fotografías de: @antoniohitcher

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